De todos es sabido que la contaminación del aire puede ejercer una influencia considerable en nuestra salud y en el medio ambiente, ya que estamos en continuo contacto con la atmósfera.

El sistema respiratorio constituye una de las principales vías de entrada al organismo, y el material particulado atmosférico, es decir, las partículas que contiene el aire que respiramos entra sin remedio en él. El grado en el que éste penetre en nuestro cuerpo, dependerá del tamaño de las partículas presentes en el aire (las más pequeñas pueden llegar a evitar los mecanismos de defensa físicos del sistema respiratorio).

Estudios recientes apuntan hacia las partículas de menor diámetro (aquellas con diámetro inferior a 2,5 micras), como las causantes de la mayoría de las afecciones respiratorias. Los aerosoles entran en este grupo de partículas y se consideran un agente muy influyente en el cambio climático, ya que producen efectos climáticos relevantes y difícilmente predecibles.

También hay otros efectos de este tipo de partículas, la reducción de la visibilidad, la eutrofización y acidificación de los ecosistemas terrestres y acuáticos, y el deterioro de los materiales de naturaleza diversa.

Como veis, son temas bastante serios, por eso debemos seguir colaborando entre todos en la correcta gestión de la contaminación atmosférica.