¿Qué sucede con mi aplicación si no tengo conexión a Internet?

Esa es una de las preguntas más comunes a la hora de embarcarse en una aplicación web. Ya sea para ser utilizada desde PCs, móviles o tablets, el temor a no disponer de fibra o a perder nuestra querida conexión 4G, nos hace pensar que la aplicación con la que gestionaremos nuestra empresa podría no estar operativa en un determinado instante; pero, ¿Es realmente tan grave?

Una aplicación web tiene muchísimas ventajas que demuestran su eficiencia sobre las aplicaciones móviles o los programas de escritorio tradicionales: funciona en cualquier dispositivo, podemos acceder a ella a cualquier hora, totalmente multiusuario… pero, es cierto, su “punto débil” es que requiere de una conectividad a la red más o menos estable.

Nos referimos a “punto débil” entre comillas porque la realidad cambia día a día en lo que se refiere al alcance y la flexibilidad de las conexiones. Hasta hace relativamente poco, era impensable navegar fluidamente desde cualquier dispositivo que no fuera el PC de nuestra casa/oficina; pero, tras un abrir y cerrar de ojos, disponemos de la veloz conexión 4G en casi cualquier centímetro del país.

Una prueba que demuestra la evolución continua de todo lo relacionado con la conectividad, es el reciente proyecto realizado entre Microsoft y Facebook que, con la intención de mejorar la conexión entre continentes, desplegaron un cable de 6.600 kilómetros de largo, desde la costa de Virginia (EE.UU.) hasta Bilbao, capaz de enviar datos a una velocidad de 160 terabytes por segundo (fuente: hipertextual.com).

Desde Cinde, creemos que hay que perder el miedo a las posibles carencias de Internet, y apostar por las aplicaciones web, combinadas o no con aplicaciones móviles, con vistas a mejorar la rentabilidad y eficacia de las empresas.

De todas formas, si estás interesado en profundizar en el asunto de las aplicaciones web, llámanos o contacta con nosotros desde aquí, estaremos encantados de informarte con todo detalle.