¿Has oído hablar alguna vez de las normas de seguridad alimentaria BRC Broker o IFS Broker? En una anterior entrada del área de seguridad alimentaria de Cinde hemos hablado de diferentes esquemas normativos que permiten garantizar la seguridad alimentaria en los procesos de producción de alimentos, como son BRC Food o IFS Food. Estas normas sirven básicamente para diseñar un sistema productivo que garantiza los máximos niveles de seguridad en todas las etapas de producción en empresas que manipulan alimentos, desde la recepción de las materias prima hasta la expedición al cliente, incluyendo, por supuesto, todos los procesos de producción propiamente dicha.

Pero no todas las empresas alimentarias manejan, necesariamente, productos alimentarios, sino que muchas de ellas actúan simplemente como contactos entre otras empresas, comprando productos (o materias primas) a un productor y vendiéndoselos a un cliente, que es quien los manipula. Estaríamos hablando de un tipo de empresa alimentaria muy extendida que podríamos catalogar como intermediarios, distribuidores o brokers. ¿Qué posibilidades de certificación tienen estas empresas? Por sus características, ni BRC Food ni IFS Food son aplicables a este tipo de organizaciones, por lo que una empresa intermediaria que deseara ofrecer garantías de que aplica medios solventes para asegurar la calidad de los productos suministrados se encontraría en una situación de inferioridad respecto a las empresas de producción.

BRC Broker

 

La solución

Para solventar esta situación, tanto BRC como IFS llevan tiempo desarrollando esquemas de certificación homologables (es decir, reconocidos por GFSI), específicamente diseñados para ser aplicados por distribuidores, brokers, agentes comerciales e importadores, que no manipulan productos alimentarios. Estas normas son IFS Broker (Normas para auditar el cumplimiento de los servicios de agencias comerciales, importadores y brókeres en relación a la calidad y seguridad del producto) y BRC para agentes y brokers.

Ambas normas comparten un modelo de gestión basado en el control de proveedores, la evaluación de los riesgos de los procesos de compra – venta, un control de la trazabilidad de los suministros y un sistema de monitorización y seguimiento de los procesos. Y, sobre todo, la asunción de que el broker es el agente responsable de asegurar la calidad, legalidad y seguridad del producto en los procesos de distribución. De esta manera se facilita la entrada en el círculo de seguridad alimentaria a distribuidores, lo que en la práctica facilita las relaciones entre empresas y mejora la confianza entre diferentes eslabones de la cadena alimentaria.

¿Y tú? ¿Quieres preparar a tu empresa de distribución para una certificación broker? Si quieres, en Cinde podemos guiarte en este apasionante reto.